Pasajes cubiertos de los Grandes Bulevares en París: ideal para un paseo romántico

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Sigue los Pasajes Cubiertos a través del distrito 2, para que disfrutes de un paseo diferente, teñido de misterio entre Opera y el Palais-Royal. Es una de las mejores atracciones de los barrios de los Grandes Bulevares y la Opera.

A lo largo de ésta ruta revivirás los supuestos ‘buenos tiempos’, cuando París no tenía ni pavimento, ni electricidad. Los pasajes fueron construídos en terrenos apropiados por La Revolución, con la intención de proteger a la gente que pasaba por ellos de la lluvia y el barro. Estas estrechas galerías de soportales fueron una de las primeras zonas peatonales, con elegantes techos abovedados, hechos de hierro forjado y cristal.

Galería Vivienne - Pasaje cubierto en París
Galería Vivienne – Pasaje cubierto en París

Su popularidad pronto comenzó a crecer, y tanto la Restauración como la Monarquía de Julio fueron testigos de la creación de 20 de éstas mini aldeas. En ésta zona se establecieron los primeros restaurantes de renombre, cafeterías donde se jugaba a las damas o al dominó, y donde se vio el inicio de los teatros, bailes y posadas donde la gente bebía absenta. La clase media, poetas y actores, trabajadores de fábricas y la clase obrera se juntaban todos aquí.

Los pasajes tuvieron su época dorada durante el siglo XIX. En ese momento, construir paseos y alquilar después sus locales y viviendas se convirtió en la inversión con los mayores beneficios, así que no es ninguna sorpresa que para el 1840 había ya más de 130. Con el paso del tiempo, los clientes empezaron a abandonar las galerías, yéndose a los grandes almacenes que comenzaban a ponerse de moda. A medida que la ciudad crecía, los trenes empujaron a los viajeros hacia los campos de las afueras, y los coches empezaron a pasar junto a éstas galerías sin percatarse de ellas.

Mapa de los pasajes cubiertos por los Grandes Bulevares de Parí
Mapa de los pasajes cubiertos por los Grandes Bulevares de París

En la actualidad, en cambio, las retenciones de tráfico han devuelto los peatones a las aceras, y los pasajes están rejuveneciendo. No todo son tiendas, de hecho algunos de ellos son simplemente una forma de comunicar dos calles distintas. Una de las ventajas de utilizar éste camino es que si se pone a llover, ¡tú estarás a cubierto!.

Galería Vivienne

Entrada en el 4 de rue de Petits-Champs

Mosaico de la Galería Vivienne
Mosaico de la Galería Vivienne

Ha pasado por un largo período de recuperación, pero a día de hoy a conseguido recuperar su antiguo encanto gracias a su paulatina restauración. Merece la pena que visites los mosaicos de los suelos, con sus grandes figuras geométricas, rotondas, techos acristalados, escalinatas de hierro forjado y su refinada tranquilidad.

Al final de la galería hay un reloj precioso.

Uno de los pasajes favoritos de los parisinos hasta el Segundo Imperio, la Galería Vivienne despertó de un largo sueño en los años 80 con la llegada de las tiendas de diseñadores como Jean-Paul Gauthier o Nathalie Garçon…

Tiendas y comercios de prestigio han reemplazado las actividades de profesiones más modestas que se establecieron aquí con anterioridad.

Passage des Petits-Frères y Galería Colbert

Galería Colbert en París
Galería Colbert

Enfrente, el Passage des Petits-Fères que va a dar a la iglesia de Notre-Dâme-des-Victoires, sitio muy original debido a su decoración con más de 3600 placas de agradecimiento. Su vecina, la galería Colbert, ha pasado también por un lavado de cara. Restaurada con gusto, alberga el Musées des Art du Spectacle, y cuenta con una bonita rotonda.

La salida da a la rue de la Banque, donde te incorporarás a la Place des Petits-Pères. En el número 7, échale un vistazo a las cornisas jónicas del Hotel Colbert; en el centro, la parte más alta de las volutas de piedra está compuesta de figuras de serpientes.

Passage Choiseul

El pasaje cubierto más largo de París (190 metros) comienza con una elegante fachada en el 23 de rue St-Augustin y acaba en el 40 de rue des Petits-Champs, protegido por una estructura de hierro. Al contrario que su predecesor, es ostentoso, lleno de actividad y de gente.

Los trabajadores locales que no tienen tiempo para hacer sus compras en la avenida, encuentran casi todo lo que necesitan en las tiendas ubicadas aquí.

El Passage Choiseul fue renovado en 2013, construído entre 1825 y 1827, y fue el lugar que acogió al famoso escritor Louis-Ferdinand Céline durante su infancia.

Passage des Panoramas

Entrada: 11 boulevard Montmartre 75002. Metro Grand Boulevard

Pasaje cubierto Panoramas
Pasaje Panoramas

El circular Panoramas dio nombre al pasaje que combinaba el ambiente de las galerías de madera del Palais-Royal, con el de los bulevares. La expansión de los soportales originales se consiguió a base de añadir nuevos callejones. Es una maqueta a escala de uno de los grandes bulevares – bullicioso, colorido y aderezado con algunas tiendas espectaculares.

La tienda de grabados única regentada por Stern, es un lugar de visita obligada. El local no ha cambiado nada desde 1840. Los escaparates son como pequeños museos donde encontrarás desde antiguos mapas a botones militares grabados. En el interior hay un taller excepcional de tallado de madera.

Hay también unos cuantos mercaderes de filatelia, desde los más modestos locales con descuentos, a los más refinados de categoría, exhibiendo sus certificados de autenticidad.

Salida en el 10 de rue St-Marc

Tour Jean-sans-Peur

Si sigues por el este del distrito 2, ahí tienes la Tour Jean-sans-Peur, en el 20 de rue Etienne Marcel. Hay gente que vivía en ésta torre, que junto con el Hotel Clisson (en Marais), son el único vestigio real del París feudal. Construída en 1408, perdió su estado de residencia privada para convertirse en un colegio de enseñanza primaria desde entonces. Pasa a través de rue Française y retoma rue Tiquetonne, con elegantes casas del siglo XVIII a ambos lados (en el número 10 está el inusual cartel de una tienda llamada: ‘El Arbol de Corcho’).

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Passage du Bourg-l’Abbé

Bourg l'Abbe Passage
Pasaje Bourg l’Abbe

Si sigues por rue Greneta, verás una fuente en la esquina de la calle, que data del siglo XVI. Enfrente del Grand-Cerf está el Passage du Bourg-l’Abbé. Un techo acristalado de arcos redondeados, un antiguo barómetro y un desolado reloj roto se miran el uno al otro con recelo.

Passage du Grand-Cerf

Entrada a través del 145 de rue St-Denis.

Passage Grand Cerf
Pasaje Grand Cerf

Construído en 1825, en el solar del mesón con el mismo nombre, utilizado como lugar de recogido del correo durante la Revolución. El pasaje reabrió en 1912, después de una completa restauración a finales de siglo, con un estilo quizá demasiado limpio y académico. Sin duda, el techo acristalado es magnífico, pero la solenme uniformidad del aspecto de las tiendas ha hecho que perdiese parte de su encanto.

 

Passage de la Trinité

A través de rue de Palestro, llegando hasta el número 21, está el Passage de la Trinité. El único vestigio existente del antiguo Hospital Trinité, así como de la iglesia construída en el mismo lugar en 1817. De noche es bastante tenebroso. La salida da al 164 de rue St-Denis.

 

Passage Basfour

Llegando hasta el 178 de rue St-Denis se encuentra un camino del siglo XII que originalmente bordeaba el antiguo Hospital Trinité. Aquí podrás ver algunas maravillosas casas con gabletes del siglo XIV. Vuelve por rue de Palestro (número 27), a donde también puedes llegar por el otro lado de rue de Réaumur. Hay un fantástico reloj cerámico en la esquina de rue de Réaumur y rue de St-Denis.

Echale un vistazo a la aquitectura del 1900 de la tienda Monoprix que hace esquina en el boulevard Sebastopol, antes de adentrarte en rue de Ponceau, una calle con mucho ambiente, en la que siempre pasan cosas de todo tipo.

Sigue leyendo sobre los barrios que puedes visitar en París.

Rue du Caire y Passage du Caire

Rue du Caire - Paris
Rue de Caire

Rue du Caire: todo el barrio recibió nombres egipcios, después de la expedición de Bonaparte en 1798. Es aquí donde se celebró el famoso Cour des Micracles en el siglo XVII. Le debió su nombre probablemente al hecho de que al caer la noche, los vagabundos ciegos podían ver con claridad…  los lisiados podían usar sus miembros.

Place du Caire  la entrada más hermosa al Passage du Caire, ésta plaza está delimitada por un edificio de inspiración egipcia, con su esfinge, loto, jeroglíficos de imitacióny tres enormes cabezas de escribas. La plaza y el barrio, con mucho bullicio y ambiente durante el día, disfrutan de tardes tranquilas de aire provincial y se quedan completamente desiertas por la noche. En el pasaje, hay unas cuantas calles cubiertas con techos acristalados y tiendas de venta de ropa. Es aquí donde empieza la zona Sentier, la central de comercios dedicados a la industria textil. Saldrás del pasaje por el 239 de rue St Denis

Unos metros más allá está el Passage du Ponceau en el número 212. La salida da al Boulevard Sébastopol.

Puedes también reservar con antelación una ruta guíada en español por los pasajes cubiertos

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