Jardín de las Tullerías, zona del Palacio Real

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El paseo sale de la estación de metro de la Concordia y termina en la rue des petits champs, de los preciosos jardines de Tullerías a los románticos pasajes cubiertos del Siglo XIX alrededor del Palacio Real. Unos 3 km.(2 millas) de camino que harás en una hora y media aproximadamente.

Pasa a través del Grille d’Honneur de la Concordia. Enfrente, continúa el famoso eje de París, saliendo de la Défense, directo hacia la pirámide del Louvre.

Jardín de las Tullerías

View on Tuileries garden

Rinde homenaje a tu izquierda al busto de André Le Nôtre, creador en 1664, de los jardines que se tienden a lo largo enfrente tuyo (25 hectáreas/ 57 acres). Al pasar el lago octogonal ornamental, donde los patos del Sena vienen a descansar, y el Palacio Elysée, entrarás en el ‘Grand Couvert’ donde hay plantados plataneros falsos y castaños de Indias. ‘3000’ para el año 2000 fue el slogan escogido por la organización del Grand Louvre.

Estos árboles indican el camino a Solférino, alineado con el Musée d’Orsay a través de un camino peatonal abierto en diciembre de 1999. Conocido como el Passerelle Solférino, hace innecesario tener que coger ningún desvío.

Fíjate en el estilo discreto de las cafeterías que se han establecido por ésta zona. El lago ornamental de forma circular se llena de vida a partir de las 3pm. con pequeños botes de colores vivos que se pueden alquilar para los más pequeños.  El suelo de grava prácticamente blanco es un reflectante perfecto para el Sol, muy útil si quieres que la gente piense que has pasado las vacaciones en las Seychelles, ¡en vez de en París!

Statues and flowers at Tuileries garden Paris
Estatuas y flores en el Jardín de las Tullerías de París

La cantidad de estatuas (unas 100) son todas copias de los siglos XVIII y XIX, cuyas copias originales descansan sobre seguro en el Louvre. En el jardín del Carrousel hay 12 hileras de tejos que crean un fantástico laberinto de 6-hectáreas (14-acre).

Para llegar aquí, pasa los pequeños fosos, cavados en el siglo XIX en los peldaños de la terraza de Tullerías, y vete en dirección a la pirámide del Louvre. El famoso Castillo de Tullerías se sentaba en su día entre los dos pabellones de Marsan y Flore, pero ardió en llamas en la Comuna de París de 1871. Como puedes ver, los fosos no proporcionaron ninguna defensa.

Date la vuelta para admirar las vistas de la Tullerías y los jardines de estilo inglés, creados por Napoleón III. Verás nidos de herrerillos en los troncos de los árboles. En las Tullerías se pueden ver más de 23 especies de pájaros, entre los que se encuentra un cernícalo de la cercana Tour St-Jacques, que viene a buscar comida cada mañana temprano.

Las Terraces of the Feuillants más al norte y al sur de Bord de l’Eau han sido replantadas con limoneros y moreras, en memoria de Enrique IV. Las macetas, con plantas perennes y bienales, se cambian dos veces al año. Hay 16 jardines ¡con más de 60.000 plantas!

El Palacio Real y las Galerías del Siglo XIX

Palais Royal Garden
Jardín del Palacio Real

Sal del jardín por la rotonda de la place du Carrousel, y podrás admirar la pirámide de cristal y la entrada del Museo del Louvre. Tuerce a la izquierda para llegar al Palacio Real y a la rue de Richelieu.

El barrio tiene unos cuantos pasajes cubiertos, galerías con techos de cristal del siglo XIX (muchos cierran por las tardes). Empieza con los que hacen zig-zag entre rue Montpensier y rue de Richelieu: el Passage de Richelieu, el Passage de Hulot, el Passage Potier y el Passage de Beaujolais.

Passage Richelieu
Passage Richelieu

Por el camino, te encontrarás algunas vistas interesantes: en rue de Montpensier tienes el Teatro del Palais-Royal (especialmente espectacular por la tarde cuando está iluminado). Por fuera, tiene una extraña fachada barroca, con una moderna salida de incendios (casi una obra de arte), mientras que por dentro, tiene una rica decoración con intensos tonos rosas y rojos.

No muy lejos de ahí, en rue de Beaujolais, está el restaurante de Le Grand Véfour, fundado en 1760. En la primera planta están los salones donde se sentaban Marat y Desmoulins, entre otros. Volaire también se dejaba caer por aquí. La decoración es suntuosa: cortinas con bordados y raíles de cobre, techos de cristales pintados con azulejos arábigos y molduras bañadas.

Pasa por detrás del restaurante para retomar el Passage Peron, a la izquierda; un festival de luz y color te dará la bienvenida en las tiendas que venden cajas de música, juguetes y antigüedades.

Al salir por rue de Beaujolais por una pequeña y elegante escalera, tuerce a la derecha; 30m. (100 pies), y a la izquierda tienes el Passage des Pavillons, corto y un poco dejado, que te llevará enseguida al tráfico de la rue des Petits-Champs.

También merece la pena ver:

  • El Café Corazza 1782, punto de encuentro de los jacobinos, una terraza preciosa.
  • El increíble Didier Dulot, que vende ropa de diseño, como bufandas de Hermès o zapatos de salón de Dior.

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